Bienvenido seas a este espacio
.....Blog personal sobre mis extrañas cavilaciones.....
En este preciso momento, el sonido del ventilador y la calma que hay alrededor hacen que sin desearlo mis recuerdos me lleven al suelo de esa habitación. No puedo evitar sentir una revolución en mi estomago (pues he descubierto que no siento con el corazon) tan solo de volver a vivir esos momentos. No digo que lo extrañe, tampoco que me arrepienta, pero en el fondo siempre sentí miedo, tal vez algo de culpa por la situación. Vivir al pendiente de mi celular para cuando me dijeran 'ya esta oscuro', el estar pensando en que "el guardia" se asomara por una rendija, incluso que a unas cuantas cuadras pudiera tomparme con mi padre, mis tios, mi abuela... Siempre regresaba a mi casa haciendo un recuento y convenciéndome a mi misma de que en unos años sería todo diferente.
¡Rayos! Estoy que no soporto la incomodidad e intentado a toda costa que vuelva a mi memoria auquella sensación que justificara semejantes acciones. Mientras tanto, el bochorno del ambiente me sofoca llevandome a las lagrimas sin entender el por qué. Las cosas que siento son tan dificiles de explicar pero fáciles de entender.
Ahora, acostada en mi cama, mirando al techo y dando vueltas en mi cabeza lo que hacía cuando la calma de alrededor se opacaba con el sonido del ventilador.
(perdón si esta confuso, estoy tan turabada que no logro escribir bien xD)
Despertó abriendo sus ojos como platos atónita por tan súbita revelación: realmente la deseaba. En el transcurso del día no dejó de pensar en el sueño, en aquellos suaves labios contra los suyos intentando explrorarse, en el par de manos que la recorrían con ternura, en... ustedes entienden.
"Esto no me puede estar pasando", pensaba a cada minuto. "Sólo estoy confundida" se repetía tantas veces como era posible, esperando convencerse a sí misma de que todo era un error, un sueño provocado por cualquier otra cosa menos por ese órgano extraño que tenía dentro del pecho y que no había dado señales de vida... hasta hoy.
Intentó seguir su ritmo de vida normal, llenó su mente con la basura de la televisión (quién se volvió en su aliada contra las depresiones) y por un momento creyó que con eso bastaría. La noche llegó e intento platicar un poco con la protagonista del extraño sueño, más no lo logró. Quería grotar, quería explicarle de la manera más sincera lo que sentía y rogar por que no pasaran catástrofes. La vida le estaba dando otra amarga batalla. ¿Cómo arrojarse a decir una verdad de tal magnitud? Ni siquiera sabía si la sujeto en cuestión tenía pareja y lo que sentía al respecto. En el mejor de los casos, podría pasar algo. ¿Pero si resultara que todo era una confusión y terminaba rompiendo un corazon? ¿Y si las cosas no funcionaban por la distancia?
Entonces la chica, ya cansada por tanta actividad mental decidió olvidarlo todo como en las demás ocasiones. "Ya habrá alguien más, y será como deseo", se excusaba para dejar pasar la oportunidad de su vida. Se engañaría a si misma reprimiendo sus 'amores' como casi siempre lo había hecho y salvaría a esa criatura del sufrimiento futuro. Es mejor si no sabe nada.
Sin embargo, y muy en el fondo, aún muere por probar sus labios.
Las construcciones y el puente nos ocultaban del nocturno mundo exterior. Platicabamos de cualquier cosa, con el entusiasmo propio de las parejas que recien empiezan (no he dicho que numero de vez). Después de algunos pasos, llegamos al punto donde la oscuridad nos absorvía por completo.
-A que no me besas.- me dice con tono retador.
-¿Y por qué no lo haria?
-Te da pena
Tras varios intentos, reuní el valor suficiente. Sin pensarlo dos veces me acerqué a su rostro propinándole un beso de los que solo yo sabía dar. En este caso fue fugaz, pero cargado de sentimiento. Unos segundos de reflexion...
-¿pero que hiciste?
-Tu me retaste
-Pero estaba pasando la camioneta y nos dio la luz!
En ese momento, dejé escapar una risa escandalosa. Total, nadie más estaba cerca para escucharlo. De no haber sido de noche, la cara se le habría puesto de mil colores. Como adoré hacer eso...
Y pensar que todo el mundo cree que yo soy la timida que se esconde debajo de las piedras xD. No es timidez, es respeto.
Siento que eso sucedio hace ya tanto tiempo...
- Wey!! no shingues!! fue hace menos de medio año xDDD
-pero ni siquiera recuerdo el dialogo real.
Escribir con el msn al mismo tiempo hace que pierda la poesia en lo que escribo y se vuelva objetivo, espero no volverlo a hacer xD
La música a todo volumen llenaba ese espacioso lugar, sin embargo no era eso lo que esta chica tenía en la mente. Su cuerpo moviéndose al ritmo de las percusiones, como siempre lo deseo pero nunca se atrevió a hacerlo. Ahi, con tantos desconocidos a su alrededor, sus pensamientos eran ocupados por el par de ojos que no dejaban de mirarla.
A pesar de lo que creía, los nervios la abandonaron dejando solo el deseo de bailar, de olvidarse de todo su pasado y su futuro para vivir sólo ese instante.
'Este día no importa nada', se decía a si misma mientras sus caderas se movían lo más sugerente que la música se lo permitiese. Las manos de su acompañante se apoderaron de su cintura ciñéndola con firmeza y el roce no se hizo esperar.
Para cualquiera que viese desde fuera, solo charlaban, pero solo esas dos cabezas sabían lo que había de fondo. Un par de labios buscaban sentido por medio de un beso. La chica no podía mas que mirarlos detenidamente, deseándolos pero a la vez conteniéndose. A veces cerca, tan peligrosamente cerca que no podía evitar el reflejo de cerrar los ojos y acercarse más. No, no sería fácil, ella no es de las que regalara besos.
No fueron las palabras de cartón las que le hicieron caer a sus pies. No fueron los múltiples halagos sacados de diálogos de películas las que provocaron que sus labios quisieran entrearbirse cada vez que ese aliento extraño los rozara. Probablemente una atracción momentánea, la necesidad de sentirse deseada nuevamente o la simple curiosidad por conocer otros besos. Sea lo que fuere, ese juego no cesaba.
Pasaron minutos, tal vez horas, y la música bajó su volumen y las luces se encendieron. La noche aún era jóven pero era hora de partir en caminos diferentes.
El tiempo siguió su curso, la chica regresó, y aún con la ropa en la maleta se arrepiente de no haber concedido ese beso. Después de todo, uno no es ninguno.